domingo, 22 de marzo de 2020

Apocalipsis




Todo cambió de un momento a otro, las miradas ya no son las mismas cuando entre las cortinas se atisban los ojos inciertos, de quienes desde el otro lado de la ventana observan las calles desiertas. Ya nada tiene sentido, ni la tele de no sé cuántas pulgadas; ni el vestido nuevo; ni las joyas; ni el auto; ni la casa de tres pisos; ni el cuerpo perfecto; ni la sabiduría de mil libros; ni las uñas de gel; ni la mejor voz; ni los tacones dorados; ni la mejor actuación ensayada en la bañera porque nadie la verá. Cerrados los cines, los teatros, los centros comerciales, los parques, los restaurantes, los gimnasios, los centros de trabajo y las oficinas. Todo cambió para el ego; el ego que quiere mostrarse, lucirse, verse en los aparadores, mostrar el labial nuevo, o saludar al amigo que es primo del CEO de una gran empresa que nadie conoce pero aseguran es dueña de todo, hasta del aire. En el encierro todo se reduce a nada; entre las paredes de los que presumimos es nuestra casa somos solo nosotros nada más. No hay quien nos valide, nos acredite, nos diga: eres esto o aquello. Apenas si nos damos cuenta que somos humanos, que sentimos, que respiramos, que todo aquello a lo que nos aferramos día tras día ha desaparecido: que ya no es. Dejar de ser ahora es una tarea cotidiana. El vernos al espejo y darnos cuenta que ya no somos lo que la tía, la mamá, el papá nos decían que éramos. Porque ya no vale el doctorado ni la vajilla nueva de porcelana; ni los zapatos nuevos ni el marido millonario con yate en Miami. Ahora solo somos un pedazo de carne con huesos, embarrados hasta el codo de gel antibacterial para no infectarnos de un virus que se lleve lo único valioso que llamamos salud, y que termine de desvanecer nuestra vida. Porque ahora nos damos cuenta, que no poder salir al parque para ensuciarte con las cadenas del columpio y sentir cosquillas en la panza ya no es vida. Ahora nos damos cuenta, que no darle un beso a tu novio (a) no es vida; y no poder abrazar a tus padres no es vida; y salir a caminar entre la gente y apachurrarte en un concierto y tomar un avión para conocer la playa -que siempre quisiste conocer, pero que si estás infectado ya no podrás hacer-. De un instante a otro, estamos acorralados, inmersos en nosotros mismos, haciendo lo que no nos gustó nunca: cocinarte la mejor comida de tu vida; perderte en una lectura por horas; compartir las mañanas con tu hijo y darte cuenta que era verdad lo que decía la maestra que a cierta hora es un diablillo; tolerar a tu pareja día y noche, noche y día y descubrir que lo amas como antes, como desde el principio; o lo contrario y más triste, que siempre estuviste equivocado (a) y que ese acercamiento los ha alejado más que nunca. Al final nadie es perfecto, pero estamos volviendo a nuestra humanidad, la que hemos perdido y que está despertando un poco; hemos volteado a vernos, a ver a quienes tenemos cerca y a valorar lo único importante: la sonrisa que compartes; la amabilidad; tus hijos; tus padres y hermanos. La tarea ahora es distinta: Que si vives con tu mamá pero no toleras que te llame la atención por dejar tu ropa en el piso: Resuélvelo. Que si ahora que estás con tus hijos todo el día pero te ponen los pelos de punta cuando brincan en la cama: Resuélvelo. Que si estabas acostumbrado a tu vida de soltero, y que la señora de la limpieza te mantenía todo impecable y en su lugar, pero ahora por la Cuarentena ya no puede venir a lavarte el baño: Resuélvelo. Todo ha cambiado, la lupa ya no es hacia afuera sino hacia adentro, porque al final siempre habíamos encontrado una manera de escapar, de huir de nosotros mismos.

Leslie A. Hassey 
22/Marzo/2020

sábado, 5 de enero de 2019

Sometimes



Sometimes you just love someone
With out a reason
You lose your mind
You only love someone
Sometimes you simply love
As if love were so
A simple thing.

Leslie Hassey
To LP, 2/feb/2019

jueves, 27 de diciembre de 2018

Esas noches de trova



Esas noches de trova qué alegría de vivir,
Qué risa el amor y sus palabras tiernas
Brazos de sol, noches de estrellas y lunas
Cuando la sonrisa se soltaba fácil
Se dejaba venir a través de los ojos
Corrían brillantes entre las olas de tu pelo
Escarchado y limpio
Dorado como el sol
Qué momentos intensamente vividos
Atiborrados de palabras no dichas
De silencios ensordecedores
Con besos escondidos
En que el amor se nos escurría
Y al andar se notaba
Que andabamos borrachos
De nosotros mismos.

18 de mayo de 2017
Leslie Aimee Hassey


viernes, 13 de julio de 2018

Luna



Luna amante
Testigo de la noche
Alumbras la tormenta
De mi alma
Eres la consejera
Íntima y fiel
Te desdoblas en mis ojos
Para apagar la llama
Y diluirla en la penumbra.

Leslie Aimee Hassey
Viernes 13 /julio / 2018

Amantes



A los amantes se les mira de frente
Para delinear con la mirada
Cada línea de su rostro
Para besar con los ojos
Su boca indefinida
Para que las sonrisas cómplices
Se encuentren
En un baile de carcajadas
Mientras se distiende el alma
Y se va diluyendo la espina
De amores pasados,
El amante ama sin compromiso
Más que el de estar siempre unidos
En el hilo del tiempo
En que están suspendidos
Riéndose del mundo.

14/junio/2018
Leslie Aimee Hassey

viernes, 3 de junio de 2016

Tlayudas: arte de la cocina prehispánica que trasciende

Nació de manera clandestina en una azotea y al poco tiempo se convirtió en una leyenda local. Para entonces La Tlayuda Roof consistía en un espacio pequeño con tablones y sillas plegables; ahora se localiza a dos cuadras de donde surgió el original y los creadores del concepto, entre ellos Azkari Mateos y Alejandro Montes optaron por el nombre de Las Tlayudas.

Tlayuda de Tasajo

En un tono ameno y cordial, Alejandro quien también es director de cine, platica que la misma gente asidua al restaurante califica como mejor el sabor de estas delicias que las de Oaxaca. Y efectivamente, cuando las pruebas el queso oaxaca se deshace en la boca en una combinación perfecta con los frijoles, el tasajo (carne de res), el aguacate y el jitomate.

Alejandro Montes

Estas tlayudas, se elaboran con una mezcla de productos que llegan desde esa región de nuestro país e ingredientes locales, como resultado el sabor es un viaje gastronómico donde predomina el maíz y un ligero aroma a tortilla quemada, que te transporta a la tierra donde surge este platillo prehispánico y que hace honor a la auténtica comida mexicana.

Precisamente la historia de la tlayuda se remonta al nacimiento de la tortilla, con la diferencia de que la primera es más grande y se cuece en comal de barro, hasta endurecerse pero no al punto de que no se pueda comer, sino de ligero tueste sin llegar a ser tostada. La tlayuda es en realidad un plato para contener un guisado que aún en algunas regiones se coloca sobre las piernas.

En este restaurante de la colonia Roma se sirve cerrada, a manera de taco, y puedes encontrar desde la sencilla, hasta la vegetariana (sin asiento, con hongos, flor de calabaza y hoja santa criolla); o la de camarón al chipotle que también tiene mucho éxito. El chile de agua asado con limón y sal, endémico del estado de Oaxaca, es indispensable para completar la experiencia.

Tlayuda de Tasajo (cerrada y abierta)

Para acompañar pide el delicioso Tejate, bebida típica hecha a base de flor de cacao, maíz y semilla de mamey triturada; también la horchata oaxaqueña es una excelente opción, elaborada a base de arroz, rayadura de limón, almendra, pétalos de rosa, trozos de melón, nuez y toque de leche. Pero si lo tuyo no son las bebidas dulces, simplemente pide una cerveza artesanal oaxaqueña, como Tierra Blanca o Teufel.

Tejate

En este lugar, con decoración rústica y murales que son una alegoría de la cultura mexicana, también encuentras la crema de chapulín que es otra exquisita especialidad, con la inspiración de recetas ancestrales, elaborada con productos naturales para un sabor inigualable.

Crema de Chapulín

Como tip ven a probar los desayunos y sorpréndete con unos chilaquiles de frijol o un omelette de chapulines, acompañados con un chocolate en agua al estilo oaxaqueño.


Restaurante: Las Tlayudas
Ubicación: San Luis Potosí 13, col. Roma, entre Mérida y Frontera
Teléfono: 6379 2496
Servicios: Desayunos; reservaciones; servicio a domicilio.
Horarios: Lunes 10 a 18 hrs. Martes a Jueves 9 a 23 hrs.
Viernes 9 a 1:30 hrs. Sábado 10 a 1:30 hrs. Domingo 14 a 18 hrs.
Eventos: Presentaciones de libros y ciclos de poesía; cenas maridaje con cerveza artesanal y mezcal.

Cheque promedio: $180 pesos por persona.

*Fotografía: Marina Morris Uruchurtu